miércoles, 3 de marzo de 2010

Libérame

"Por fin estoy aquí de nuevo. He vuelto tras siglos de dolor y soledad, aquí, al lugar que solía ser mi hogar. Pero al verlo no puedo evitar estremecerme. El tiempo ha hecho estragos, no sólo aquí, sino en mí. Por primera vez he podido verme en el espejo, y no me ha gustado nada lo que he visto. Ha desaparecido todo, cuanto había, si es que había, de la inocencia y la pureza de mi alma. No, esos ojos ya no son míos, esa mirada de profunda resignación no me pertenece. La soledad, al fin, se ha apoderado de mí, y sus surcos de dolor me han marcado sin piedad. Y ahora que veo, este lugar tampoco me pertenece. Es ya una reliquia, una ventana al pasado, la reminiscencia de algo que una vez fue y que ya nunca volverá a ser. Me siento ebrio, la melancolía no me deja respirar. ¿Por qué, sí, por qué todo esto que solía ser mío ahora me parece tan ajeno, tan distante? ¿Por qué todo me resulta ahora sólo un vago recuerdo perdido en las lejanías del tiempo? ¿Cuándo he llegado a perder la noción del tiempo? En realidad, no lo sé. Y ahora permanezco mis días encerrado, recordando, regresando a los tiempos felices, en donde todo era fácil, y todo parecía estar al alcance. Ese lugar donde yo, por mí, era feliz. Una felicidad arcana, pero felicidad al fin. Ahora estoy aquí, solo, lamentándome por no tenerte conmigo, y por tampoco tenerme conmigo. Me he perdido, ya no sé quién soy. Y en verdad, ya no quiero ser nadie. Sólo quiero que el dolor se desvanezca, quiero que me dejen solo. Al fin y al cabo, he estado siempre solo, aunque haya intentado hasta el fin de mis fuerzas por creer lo contrario. No puedo tenerte, no puedo tenerme. Por favor, alguien acabe con mi dolor..."

No hay comentarios: